Los vecinos y clientes de una discoteca en Cartagena han dicho «basta». A través de una queja conjunta, denuncian el trato vejatorio y humillante que reciben por parte del equipo de seguridad del local. Según los afectados, los porteros actúan con un estilo «matón», siendo habituales los malos modos, la chulería y las faltas de respeto hacia las personas que intentan acceder o disfrutar del establecimiento.

A este problema de trato personal se suma el malestar de los vecinos por la constante perturbación del orden público. La discoteca acumula múltiples quejas por el ruido insoportable que genera, afectando al descanso de todo el barrio. Además, muchos usuarios han empezado a dejar reseñas negativas en internet donde no solo critican la mala educación de la seguridad, sino que también alertan sobre la baja calidad de las bebidas que se sirven en el interior.

La ciudadanía pide que se tomen medidas urgentes para controlar la actitud de los controladores de acceso. Lo que debería ser un lugar de ocio se ha convertido, según los denunciantes, en un foco de conflictos y problemas de convivencia debido a la mala gestión y a la prepotencia del personal de la puerta.

En resumen, la situación es crítica: clientes descontentos con el servicio y la calidad del alcohol, y un vecindario harto de la contaminación acústica. Los afectados esperan que esta denuncia pública sirva para que las autoridades intervengan y pongan fin a estos comportamientos abusivos que empañan la imagen de la noche cartagenera.