Las altas temperaturas registradas durante el mes de mayo han provocado la muerte de 101 personas en España, según los datos dados a conocer por el Ministerio de Sanidad. La cifra multiplica por 3,6 la media de fallecimientos asociados al calor registrada durante la última década y convierte a mayo de 2026 en el más mortífero desde que comenzó la serie histórica en 2015.

La ministra de Sanidad, Mónica García, presentó estos datos durante la puesta en marcha del Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud 2026. Según explicó, el adelanto de los episodios de calor intenso supone un riesgo creciente para la población, especialmente porque las elevadas temperaturas llegan antes de que el organismo pueda adaptarse fisiológicamente.

Durante el pasado mes, España registró valores térmicos entre 10 y 15 grados por encima de los habituales para estas fechas. De acuerdo con Sanidad, las personas más afectadas por esta mortalidad asociada al calor han sido principalmente mujeres de edad avanzada residentes en comunidades del norte del país, como País Vasco, Asturias y Galicia.

El responsable de Salud y Cambio Climático del Ministerio, Héctor Tejero, advirtió además de que el calor extremo incrementa en torno a un 10 % las hospitalizaciones y puede elevar hasta un 17 % los accidentes laborales, subrayando el impacto directo que las altas temperaturas tienen sobre la salud pública.

Los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) reflejan que entre 2015 y 2025 se contabilizaron 27.564 fallecimientos atribuibles al calor. Solo en los últimos cuatro años, las cifras anuales oscilaron entre los 2.012 y los 4.813 fallecidos, consolidando el calor extremo como una de las principales consecuencias sanitarias del cambio climático.

Durante la presentación del plan, la ministra también alertó sobre las desigualdades que existen frente a las olas de calor. García señaló que las consecuencias no son las mismas para quienes viven en viviendas adecuadamente acondicionadas que para quienes residen en inmuebles precarios, ni para quienes pueden adaptar sus horarios laborales frente a quienes desarrollan su actividad al aire libre.

Asimismo, reclamó una mayor protección para los colectivos más vulnerables, entre ellos las personas mayores de 75 años, embarazadas, pacientes con enfermedades crónicas y la población infantil. En este sentido, pidió a las administraciones que adapten los centros educativos a las nuevas condiciones climáticas, advirtiendo de los efectos que el calor tiene sobre el bienestar, el descanso y el rendimiento académico de los menores.

El Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud permanecerá activo hasta el próximo 30 de septiembre, aunque contempla un seguimiento ampliado desde el 1 de mayo hasta el 15 de octubre para detectar episodios de calor fuera del periodo estival habitual.

Como parte de esta actualización, Sanidad ha revisado los umbrales de temperatura considerados de riesgo para la salud en las distintas zonas del país, estableciendo valores que oscilan entre los 25,7 grados del litoral oriental asturiano y los 41,5 grados en algunas áreas de Sevilla. El sistema de alertas continuará funcionando mediante niveles de riesgo identificados por colores, desde el verde, sin riesgo, hasta el rojo, correspondiente al nivel máximo de peligro.