Un solo torpedo y un objetivo hundido. El submarino Isaac Peral ha protagonizado uno de los momentos más destacados del ejercicio naval SINKEX-26, al hundir al antiguo patrullero Infanta Elena en aguas del Atlántico.

La Armada ha completado con éxito este adiestramiento periódico con armamento real, en el que el S-81, primera unidad de la serie S-80 y con base en Cartagena, ha puesto a prueba sus capacidades operativas.

La actividad ha permitido evaluar las capacidades de combate del Arma Submarina y comprobar la integración del Isaac Peral con otros medios de la Flota. Para la Armada, el lanzamiento demuestra una de las funciones esenciales del submarino: operar de forma discreta y actuar con precisión cuando sea necesario.

En el ejercicio participaron las fragatas Cristóbal Colón y Navarra, el buque multipropósito Carnota y el buque de acción marítima Relámpago. También intervinieron unidades de buceadores, aviones Harrier, un helicóptero, un dron Scan Eagle y un avión de vigilancia marítima del Ejército del Aire y del Espacio.

La maniobra estuvo dirigida en la mar por el comandante de la 41.ª Escuadrilla de Escoltas, Rafael Mira Calvo, embarcado en la fragata Navarra junto a su Estado Mayor.

La Armada ha destacado la preparación, profesionalidad y coordinación de las dotaciones participantes, fundamentales para desarrollar las actividades conforme a los procedimientos y medidas de seguridad establecidos.

El ejercicio también incorporó medidas de protección medioambiental. El patrullero retirado fue descontaminado previamente, se evaluó la zona desde el punto de vista hidrográfico y ambiental y se activaron protocolos de vigilancia para proteger a cetáceos y especies protegidas.

Con el SINKEX-26, la Armada refuerza el adiestramiento de sus unidades y la preparación para operar en escenarios exigentes.